“Daddy I Do”, un documental que trata sobre el contraste entre la educación sexual y la abstinencia religiosa, y “The Right to Love: An American Family”, el cual sigue a una pareja homosexual y a sus hijos adoptados, así como su lucha para ser aceptados en la sociedad. Estos fueron los dos documentales realizados por Cassie Jaye antes de embarcarse en su último proyecto. Uno pensaría que este hecho sería suficiente para disipar cualquier duda o acusación hacia la productora de ser una mujer ultra-conservadora con clara agenda, sin embargo (y sin sorpresa para los que están familiarizados con la dinámica feminista), este no fue el caso.

“The Red Pill” es un documental que trata sobre las organizaciones de derechos de los hombres conocidas como MRA (Mens Right Activists), su nombre es una clara referencia a una escena de la película The Matrix, en la cual Morpheus ofrece a Neo la elección entre dos píldoras, una azul que lo haría olvidarse de sus dudas y vivir el resto de su vida feliz dentro de la realidad virtual, y la píldora roja, la cual le mostraría la verdad sobre el mundo.

Probablemente la primera píldora roja para Cassie Jaye en relación al tema de los MRA sucedió al momento de buscar fondos para su documental, en ese tiempo Jaye tenía mucho crédito como feminista, por lo que no pensaba que sería difícil encontrar inversionistas y patrocinadores, esto es hasta que -fiel a sus principios- declaró su intención de hacer un documental “equilibrado”, es decir, sin agenda previa a favor de cualquier punto de visa. Como ella misma comenta:

“No estábamos encontrando productores ejecutivos que quisieran un enfoque equilibrado, encontrábamos personas que querían hacer un film feminista”.

La madriguera del conejo (una alegoría constante en The Matrix y The Red Pill) se siguió alargando, puesto a que Cassie tuvo que acudir a su segunda opción de financiamiento, los premios o “grants” que las instituciones otorgan para promover obras documentales. Cassie se sorprendió al ver que su documental no cabía en ninguna categoría a promover, en sus palabras:

“Empecé a notar el desbalance a favor de los films orientados hacia las mujeres y en contra de los hombres. No había categorías para los documentales sobre hombres, pero habían bastantes para mujeres y minorías. Apliqué con el film para las categorías de derechos humanos, y fui rechazada por todas”.

Cassie continua su entrevista en Breitbart haciendo notar lo siguiente:

“A los films que apoyan a un lado y funcionan como propaganda les va mejor que a los que buscan una visión honesta. No voy a recibir apoyo de las feministas. Ellas quieren un hit piece (una pieza que solo ataca), y yo no voy a hacer eso”.

Cassie no tuvo de otra más que ponerse a la merced de la población en general por medio del crowdfunding, abrió un proyecto en kickstarter.com, solicitando dinero a cualquier persona interesada en un documental honesto sobre los derechos de los hombres. Esta tal vez fue la píldora roja más fuerte que se encontró, ya que su apelación ante el pueblo terminó siendo un éxito total, superando su meta original de USD $97,000.00, recaudando un total de USD $211,260.00. El mensaje de la píldora era claro, el feminismo se encuentra en todos lados, pero no por su popularidad, sino por que es apoyada por los grupos más gritones y quejosos de la sociedad, e irónicamente, por muchos sectores de poder. El hombre común no compra el mensaje feminista, prefiere una mirada honesta y objetiva de la realidad.

Ahora bien, el documental. ¿Qué puedo decir del documental? No mucho, o bien, nada que no se diga mejor en la misma obra.

En “The Red Pill” encontrarás muchas cosas, pero sobre todo encontrarás honestidad. En este sentido el documental se trata tanto de su objeto explícito -las MRA- como de la autora. A lo largo de la obra verás videos de reuniones de MRA y las manifestaciones organizadas en su contra, verás entrevistas y presentaciones de datos, pero también verás partes del videoblog grabado por Cassie mientras filmaba el documental.

No es por menospreciar el resto del material, pero probablemente el videoblog sea la parte más potente del documental. Existe un punto en el que te das cuenta que los hechos, testimonios y estadísticas no son suficientes para convencer a las feministas de que las mujeres que viven en el mundo occidental no se encuentran en estado de opresión, ellas simplemente no están dispuestas a cambiar de opinión, y tienen las clásicas excusas y citas listas para cada ocasión. De ahí la importancia del videblog, nos permite presenciar el evento rarísimo de una feminista entendiendo que el mundo no se encuentra en su contra, que los hombres lo tienen tan mal, o hasta peor que las mujeres, al grado que la misma pregunta de ¿Quién esta peor? se revela como lo que es: una pérdida de tiempo.

The Red Pill tiene mucho que enseñar al no iniciado sobre los problemas que los hombres enfrentan en la sociedad, tanto los “naturales” o bien, emergentes, como la preponderancia que la sociedad le da a la vida y salud de las mujeres sobre la de los hombres,  los problemas creados por la sociedad, como las leyes que interpretan la opresión al hombre como defensa de la mujer, y los efectos que estas tienen en muchas personas inocentes. También muestra la cruda realidad de la recepción que la sociedad tiene ante las quejas de problemas masculinos, no solo en su silencio, sino en su activo desprecio y hasta violencia en contra. Pero, a riesgo de parecer repetitivo, lo más importante la forma en la que nos muestra lo que pasa cuando una persona con mente abierta se preocupa por entender estos problemas de manera sincera.

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