Cada vez que abro las redes sociales, empezando con Instagram, me veo inundada, entre otras cosas, de selfies. Pero ya no sólo de la selfie casual disfrutando en la playa, o “haciendo ejercicio” en el gym, NO. Ahora se ha sumado la ola de fotografías de cuerpos desnudos o semi desnudos que poco tienen que ver con la forma en que las Kardashian se exhiben.

Hablo de las selfies de “positividad corporal” en las que SIEMPRE, una mujer se muestra a sí misma en dos posturas diferentes para demostrar cómo sólo con la pose se puede engañar al ojo humano y parecer más delgada sin serlo, o aquellas en las que exhiben sus estrías post-parto, o aquellas donde simplemente miran al horizonte en un intento de desnudo artístico (inserte frase inspiradora), con el fin de intentar hacer sentir a las mujeres mejor sobre su cuerpo.

No, gracias. En realidad, no quiero ver tu cuerpo desnudo o parcialmente desnudo.

No es pesadez, es simplemente que nada de esto me hace sentir mejor acerca de mi propio cuerpo o de cualquier otra persona. Simplemente me hace sentir incómoda.

Y no es negar que actualmente existe una crisis que atormenta a las mujeres y la percepción corporal que tienen de sí mismas, eso sería tonto. Las cifras son sorprendentes, una encuesta afirma que el 80% de las mujeres están “insatisfechas con su cuerpo”. Otra dice que la mujer promedio tiene al menos 13 pensamientos negativos sobre su cuerpo diariamente y que el 97% ha reforzado un pensamiento en particular: “Odio mi cuerpo”. Ninguna mujer escapa, todas hemos dicho alguna vez “Odio mi pelo”, “No me gusta mi nariz”, “Quisiera ser más alta, más delgada…”, por lo que saber que existen millones de mujeres luchando contra algún trastorno alimenticio o baja autoestima es ciertamente inquietante, pero no sorprendente.

No es fácil ser una mujer en estos días (en realidad, no es fácil ser persona en cualquier día). Cada generación de mujeres se enfrenta a los ideales corporales de su era y actualmente, el desprecio que muchas sienten por su cuerpo, disfrazado de alta autoestima y empoderamiento, ha inundado los medios con el llamado “Body Positivity”, cuyos objetivos son nobles, pero cuyos métodos son cuestionables.

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Si te parece que todos estos Instagrams virales son iguales, no es tu imaginación. Son increíblemente homogéneos.

Para empezar, ¿Un bombardeo interminable de imágenes de cuerpos femeninos casi desnudos de cualquier forma o tamaño, ayuda en algo a mitigar la obsesión de nuestra cultura con el cuerpo femenino? Es hora de parar toda esa “positividad” y de empezar a llamar a este falso movimiento humilde por lo que es: un medio egoísta para que algunas mujeres se jacten indirectamente y continúen con el tren de la vergüenza. ¿Se le ha ocurrido a alguien que la mejor manera de hacer que las mujeres se sientan empoderadas es alentar a la sociedad a centrarse en algo distinto a sus cuerpos?

El “Body Positivity” está en todas partes. Está detrás de cosas como la Miss Plus America, la campaña de Lane Bryant #Imnoangel contra Victoria’s Secret y la extraña emoción por las modelos de tallas grandes, como la aparición de la modelo Ashely Graham en la edición de trajes de baño de Sports Illustrated. La plataforma del movimiento, si es que así le podemos decir, es que la belleza viene en cualquier tamaño. Esto, en esencia, es bastante bueno si no fuera porque en realidad se deja fuera a una talla entera de mujeres: las medianas o regulares.

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La obesidad mórbida como motivo de orgullo… presentada por Jes Baker.

En un ejercicio objetivo, podemos ver que las tallas cero y dos son las que de alguna forma relacionamos con las grandes pasarelas y las que van de 16 hacia arriba son las que conforman el mundo de “positividad” del cuerpo. ¿Dónde quedan las tallas 6, 8 o 10? La idea de “más tamaño” ha sido el estandarte que muchas mujeres cargan actualmente para justificar su falta de cuidado personal. Todos hemos visto los posts de princesas Disney “con estándares de belleza reales”. ¿Alguien más ha notado que el estándar está directamente relacionado con la talla de las princesas? Mientras más obesas estén, más “reales” y “bellas” son.

Ahora veamos una cara más del dado, la falta de pudor disfrazada de amor propio y “positivismo”.

Tomemos como ejemplo a Ariel Winter, mejor conocida como Alex en Modern Family. Recientemente publicó su respuesta a los comentarios que recibió por el vestido dorado que usó en el ATAS, en Hollywood, California. Una línea en particular llama la atención: “Mientras te sientas bien contigo mismo, eso es lo que importa”.

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Bien, ésta parece ser la perspectiva de muchísimas personas y es fundamentalmente defectuosa. La debilidad del argumento radica en que, al parecer, la línea de aceptabilidad de algo es simplemente un “se siente bien”. No hay un límite. ¿Qué pasa si consumir cocaína hace que uno se sienta bien? ¿O golpear a la gente? ¿O provocarse el vómito una y otra vez?

Valdría la pena preguntarse por qué una mujer se siente validada al usar cada vez menos ropa y publicar una foto exhibiendo su cuerpo como si ésto automáticamente lo hiciera bello. Como Winter, muchas mujeres parecen creer que cubrir su cuerpo es vergonzoso, pero al hacerlo la gente no ve los atributos y no tiene la necesidad de emitir una opinión al respecto.

Ahora, Winter evidentemente quiere llamar la atención y sabe que vestirse como lo hizo iba a dar de qué hablar, pero a lo mejor no creyó que recibiría tantos comentarios negativos. Lo que hizo que los medios hablen de esto, fue simplemente la respuesta que le dio a los “haters” y no su apariencia. Si se hubiera limitado a ignorar los comentarios sería muy pequeña la cantidad de gente hablando sobre ella. No es la primera vez que da respuesta a las críticas que recibe sobre su forma de vestir, lo curioso es que, considerándose una mujer empoderada, se mantenga siempre a la defensiva al respecto.

Una de las pocas mujeres que prioriza la modestia en Hollywood, Mayim Bialik, ha dicho:

“Es importante, especialmente para los niños y los hombres, y para mis hijos, escuchar que no estoy avergonzada de mi cuerpo, simplemente no siento la necesidad de mostrarlo con dos pequeñas piezas de tela cuando quiero ir a nadar “.

Pareciera que el enfoque de personas como Winter, se centra en encontrar la ropa que considera más adecuada para resaltar su “positividad corporal” mostrando lo más posible, y en el caso de esta actriz, es algo que hace tan seguido, que es evidente que se preocupa mucho de lo que los demás piensan sobre su cuerpo. Es una pena que equipare el “body positivity” con desvestirse a un nivel que casi lleva a la indecencia.

La modestia no consiste en cubrir tu cuerpo porque te avergüenzas de él, no importa lo que parezca; se trata de honrar y respetar tu ser, lo suficiente como para saber que no todo el mundo tiene derecho a ver cada centímetro de tu piel. El “body positivity” actual, simplemente ha logrado en las mujeres lo que en muchos sentidos se busca evitar: hacer del cuerpo un objeto, tiene todo el potencial para volverse radical. No debería haber necesidad de reafirmar la autoestima y de sentir empoderamiento exhibiéndose y esto es algo que la gente no parece comprender.

Ser positivo acerca de nuestro cuerpo es algo bueno, pero las personas tienden a reaccionar de manera salvaje de una manera u otra cuando se trata de la belleza y eso no es nada positivo. Muchas niñas, adolescentes y mujeres adultas tienen una manera muy negativa de mirarse y de compararse. El cuerpo de una mujer no debe ser positivo por su tamaño, ni por la cantidad de piel que muestra.

El “body positivity” debe decir “Ama y respeta tu cuerpo”, eso se puede hacer de mil maneras: comiendo más sano, haciendo ejercicio, enfocándonos en lo que si nos gusta de nuestro cuerpo y usar la ropa que lo destaque de la mejor manera, y establecer algunos límites para conservar la mejor calidad de vida posible. Esto es lo nos permite cosechar las recompensas de lo que el verdadero amor y respeto propio trae, eso es positividad genuina del cuerpo.

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