La vida moderna del Mexicano común es muy atareada, después de balancear las necesidades del trabajo y la vida social queda poco tiempo para dedicarle a las actividades de preponderancia política, y cuando ese tiempo es malgastado, por ejemplo, discutiendo la legalidad de un amparo otorgado sin tener claramente el concepto de lo que es un amparo, es difícil que uno tenga tiempo para enterarse de los acontecimientos de gravedad en la política internacional.  De esta forma, no es sorprendente si no te enteraste que durante la semana pasada Venezuela sufrió un auto-golpe de Estado.

En un acto de completo desdén por la importancia de la separación de poderes, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, máximo órgano del poder judicial de dicho país, despojó de sus poderes a la Asamblea Nacional, máximo órgano del legislativo, en una movida que fue secreto a voces dictada por el oficialismo chavista encabezado por el presidente con aspiraciones dictatoriales Nicolás Maduro. Cabe mencionar que según reportes, esta medida ha sido retraída, pero como el mismo artículo afirma, la incertidumbre en cuanto al tema abunda.

Uno pensaría que la ignorancia en cuanto a temas internacionales es excusable cuando México tiene problemas de sobra, y hay cierta verdad en eso. Sin embargo, de la misma manera que conocer la historia ayuda a prevenir su repetición, estar al tanto de los errores ajenos nos ayuda al poder aprender de ellos, sin tener que cometerlos primero.

Existe una expresión popular dentro del habla estadounidense e inglesa que dice “It can’t happen here”, literalmente “Aquí no puede pasar”, esta expresión fue especialmente popular durante la primera mitad del siglo pasado, cuanto la población americana e inglesa negaba la posibilidad de que sus respectivos países pudieran degenerarse hacia las ideologías fascistas y socialistas que se habían apoderado de gran parte de Europa. Esta idea inspiró varias obras literarias, siendo “El camino a la Servidumbre” por el economista y jurista F.A. Hayek, probablemente la más importante.

Como su nombre lo indica, en “El camino a la Servidumbre” Hayek explora la idea de como una sociedad puede degenerarse hacia una ideología totalitaria, exponiendo las similitudes entre los factores y síntomas que exhibían las sociedades que sucumbieron ante el fascismo o el socialismo, y la condición del resto del mundo occidental, así como describiendo el proceso mediante el cual una sociedad se embarca en este camino. Aún considerando sus más de cincuenta años de antigüedad, “El camino a la Servidumbre” es un libro tan vigente como cuando fue publicado por primera vez.

Es mediante de la lectura de Hayek que puedo confirmar lo siguiente. La lección que debemos aprender de Venezuela es clara: si pudo pasar ahí, puede pasar aquí. La amenaza del socialismo populista autoritario puede verse más débil que nunca, considerando la reciente muerte de Fidel Castro y el estado actual de Venezuela, y las derrotas y hasta procedimientos penales contra Cristina Fernandez de Kirchner en Argentina, y “Lula” y “Dilma” en Brazil, sin embargo, todos sabemos que por más que una casa se fumigue, esta nunca quedará 100% libre de cucarachas, y no hacen falta muchas para volver a infestar el lugar.

Ahora bien, reconocer la existencia del peligro es un paso importante, pero no es suficiente, este conocimiento debe llevarnos a la acción. Por ende, la pregunta es: ¿Cuál es la acción más significativa en el combate al socialismo en México? Probablemente, además de la educación en el campo de la economía, la más efectiva e inmediata arma contra el socialismo en México se encuentra en las urnas de voto. Asumiendo que votar sirve de algo (Una asunción bastante grande, lo reconozco),  debemos evitar votar por esos partidos y candidatos que nos acercarían al socialismo. Para eso, primero debemos identificarlos.

Antes de llevar a cabo este ejercicio debo declarar lo siguiente:

No le tengo especial cariño a ningún partido, y esto es un enorme eufemismo. De ninguna manera el presente artículo debe interpretarse como un llamado al voto hacia cierto partido o individuo, no soy fan del voto. Sin embargo, soy especialmente no-fan del voto hacia el socialismo.

En orden de partidos menos peligrosos a más peligrosos, encontramos los siguientes:

I. Partido Acción Nacional (PAN).

Fácilmente la primera opción en la lista. El siendo el único partido “de derecha” mexicano, aún cuando se trate de una “derecha” simplona que más parece Partido Demócrata campus México con un toque de catolicismo conservador, es el menos propenso a una corrupción socialista, salvo por los pocos individuos que ven en la “Justicia Social” un complemento a su catolicismo. No hay mucho más que ver aquí.

II. Partido Revolucionario Institucional (PRI)

El mexicano que no esté al tanto de la historia de México (y por tanto del PRI), no verá la ironía existente en que este partido se encuentre lejos de la verdadera amenaza socialista. Después de todo, los rasgos socialistas ya existentes en México se los debemos a este partido, entre ellos:

  1. La expropiación petrolera.
  2. La ridícula ley laboral.
  3. La seguridad social.
  4. El sistema de ejidos.

Es risible que aún exista gente en México que señale al PRI como un partido “Neoliberal”, sin embargo, esto no quiere decir que sea un partido socialista, aún cuando se encuentre afiliado a la “Internacional Socialista”, un grupo internacional de partidos políticos con un obvio rasgo en común. La verdad es que después de tantos años al poder, tenemos la experiencia para decir que el verdadero socialismo no se encuentra en la agenda de este partido.

Inserte aquí al Partido Verde, satélite del PRI. No hay mucho más que decir.

III. Partido de la Revolución Democrátiva (PRD) y Partido del Trabajo (PT).

Estos partidos no constituyen una gran amenaza socialista, tanto por falta de ganas, por parte del PRD, que es prácticamente un PRI-Pequeño (Inserte caricatura política sobre dinosaurios), o por falta de medios, en el caso del PT, que se encuentra en el limbo de ser un partido de verdad.

IV. Movimiento Regeneración Nacional MORENA.

No voy a pretender que esto es una sorpresa o descubrimiento repentino. Todos sabíamos para donde iba el presente artículo.

MORENA y Andrés Manuel López Obrador, -y menciono por primera vez a un político por su nombre, ya que MORENA es su partido personal, cuando escriba “MORENA” bien podría escribir “AMLO”, son lo mismo-, constituyen la única amenaza palpable del socialismo hacia México.

Esto no es decir que MORENA o AMLO sean socialistas “de adeveras”-aunque vale resaltar que en la mente de unos, nada ni nadie ha sido nunca verdaderamente socialista-, no, MORENA es un partido que busca un regreso romántico al PRI de los libros de historia de la SEP, sueña con desplante contra alguna vaga concepción de enemigo extranjero, a la Cárdenas, a la López Portillo. Si el “nuevo PRI” ha sido revelado como una farsa, MORENA busca revivir al viejo PRI, antes de que este perdiera su supuesto camino.

O bien, esto es lo que el partido parece representar, una lectura más cínica de la situación lo vería como el tercer intento de AMLO para llegar al poder, después de su fracaso como caudillo, azote de “los poderosos”, y su reboot amoroso. Bajo esta visión, aún su referencia a Fidel Castro como “Un gigante y está a la altura de Mandela”, sería pura politiquería, una apelación hacia lo que siente que “el pueblo” quiere escuchar.

Por otro lado, vale la pena fijarse en las movidas internas del partido, por ejemplo, la Secretaria General de MORENA y ex-Senadora Yeidckol Polevnsky”, quien ante los desesperados atentos de AMLO de distanciarse de Venezuela, recalca su apoyo a Nicolás Maduro.

Otra figura interesante entorno a MORENA/AMLO es John M. Ackerman. Llamado “nuestro hombre en México” por la cadena Russia Today (RT), también conocida como el canal personal de Vladimir Putin, Ackerman es uno de los más importantes y cercanos asesores a López Obrador.

Así como la mencionada Yeidckol, Ackerman difiere de AMLO en que este no intenta ocultar ni deslindarse de su apoyo al socialismo latinoamericano, aprovechando la muerte del dictador Fidel Castro para repetir las mentiras propagandistas de su régimen, o defendiendo la situación Venezolana, y teniendo la ingenuidad de afirmar que se encuentra en un mejor lugar que México, echándose joyitas como las siguientes:

“Venezuela es mucho más democrático y respetuoso a los derechos humanos que México.”

Apostando a que el público mexicano no conoce los abusos a derechos humanos por el régimen venezolano.

“…de expulsar a Venezuela por su supuesto rompimiento con la Carta Democrática de la organización.

Si la Asamblea General de la OEA decide sacar a Venezuela tendría que expulsar también, y en el mismo acto, a México.”

Para Ackerman, México, que no ha sufrido un golpe de Estado desde tiempos del caudillismo de principios de siglo pasado, y donde ha habido alternancia del poder dos veces en los últimos 4 presidentes, es de alguna forma comparable a Venezuela, donde el régimen establecido en 1999 por un golpista no ha visto transición hasta la fecha.

Pero la afirmación más linda de todas es la siguiente:

“En Venezuela existe una vigorosa separación de poderes. La Asamblea Nacional hoy se encuentra abiertamente confrontada con Nicolás Maduro…”

Si tenemos más memoria que la de Ackerman para recordar la situación venezolana, podemos regresar al principio del presente artículo y notar que el pasado Jueves 30 de Marzo, el Poder Judicial separó de sus facultades al Poder Legislativo ante el silencio aprobatorio del Poder Ejecutivo, tan sólo tres días después del artículo donde Ackerman presume que el Legislativo se encontraba en oposición a Maduro, bajo la insinuación de que no había recibido represalias por esto.

Pero ya que estamos en el tema de las coincidencias desafortunadas. El lunes pasado me encontré con este artículo de Pedro Salazar Ugarte, investigador de la UNAM, publicado el primero de Marzo del dos mil diez. En dicho artículo, Salazar Ugarte narra su visita a Venezuela por motivo de una convención de derecho constitucional, haciendo notar el desprecio que en ese momento tenía el régimen y sus simpatizantes contra la idea de la separación de poderes:

“…la división de poderes, al menos en la Venezuela bolivariana, debe superarse. “En mi país —nos dice—, ahora, no miramos hacia Europa”. Su posición es nítida: el Estado debe tener objetivos únicos y comunes y todos los poderes deben abonar en esa dirección; lo contrario debilitaría su capacidad transformadora.”

Es así como Salazar se dió cuenta de un hecho futuro con 10 años de anticipación, cuando Ackerman, no pudo (o no quiso) ver venir un suceso solo tres días en el futuro.

Como podemos ver, AMLO no es socialista, solo lo ha sido en el pasado, y se rodea de apologistas del socialismo.

Ahora bien, esto no quiere decir que AMLO sea Chavez, ni que México se va a convertir en Venezuela de la noche a la mañana si MORENA gana las elecciones presidenciales. En primer lugar, por que nadie está seguro si eso es lo que busca, pero, aún si eso quisiera, un gran impedimento es la existencia de diversos factores:

  • Las instituciones Mexicanas no son las más fuertes, pero definitivamente más que las Venezolanas.
  • De ganar AMLO la presidencia, no será  con una victoria aplastante, tendría aproximadamente dos tercios del país en su contra.
  • De la misma forma, una victoria presidencial de MORENA muy difícilmente se verá seguida por una victoria legislativa de MORENA.
  • AMLO tampoco cuenta con el apoyo del ejército, para hacer valer su voluntad a las malas si las buenas no le sirven.
  • Para bien o para mal (para bien en esta ocasión), vivimos tan cerca de los Estados Unidos…

Sin embargo, que la caída hacia el socialismo no sea inminente, no quiere decir que sea imposible, si bien AMLO no puede hacer a México socialista, si puede dar el primer paso hacia la ruina. Esto es debido a que MORENA cuenta con un factor que los demás partidos carecen: la ideología.

El PRI no tiene ideología, no existe un conjunto de principios y creencias identificables con este partido, más allá de sus balbuceos sobre un “Nuevo PRI” y sobre “Saber Gobernar”. El PAN tiene cierta semblanza de ideología conservadora/católica y (muy de vez en cuando) liberal, pero cualquier principio es secundario a su deseo constante de recordarte que no es el PRI para luego sentarse a rascarse el ombligo, creyendo que eso es suficiente para ganar tu voto . En sí, estos dos partidos son ampliamente utilitarios con su pensamiento, hablan de la economía, seguridad, salud, trabajos, pero no presentan una serie de principios, o una cosmovisión política como motivación principal.

El PRD antes llego a ser el partido de la ideología socialistoide en México, pero esta condición fue prácticamente robada por AMLO al fundar MORENA. Ahora no es más que un cadáver andante de partido. Como se escribe anteriormente, no es una verdadera amenaza.

Hoy en día, MORENA es el único partido de México que tiene principios ideológicos, esto los hace peligrosos, ya que no puedes hacerte del control de un país sin ideología. Mucho se dice de la corrupción del PRI, por ejemplo, por sus prácticas de compra de votos, pero el daño que la compra de votos puede hacer es muy limitado.

Una persona que vende su voto, lo hace por que la despensa o hasta efectivo que recibe a cambio de su voto alivia momentariamente su estado de necesidad, ella ve en la venta se su voto un intercambio que mejora su situación, esta persona reconoce que las cosas están mal, y busca este alivio,el hecho en sí es un acto de interés propio.

Por otro lado, una persona que vota por ideología es propensa a convertirse en mártir, a no reconocer su situación de necesidad, o hasta sentir orgullo de esta. Para esta persona, votar por su ideología no es un acto de interés propio, sino un sacrificio digno de ser celebrado. Podemos ver ejemplos de esto en Venezuela o Cuba, en la que la pobreza se niega o se excusa, el pueblo “combativo” toma con orgullo su capacidad de soportar la miseria para defender la ideología. Un ideólogo aguanta vara y puede hasta dar su vida para defender la encarnación de su ideología. ¿A cuantas personas de votos comprados en serio les interesa el estado del PRI?

Claro está que esto no es suficiente para llevar a México hacia el socialismo, los continuos fracasos del Partido Comunista, PRD, PT, y claro, de AMLO, demuestran que no existe un porcentaje significativo de socialistas en México, primero tendrían que crearse. Lo que me lleva a mi punto final, y que termina por amarrar el significado del presente artículo: La forma en la que AMLO daría el primer paso hacia el abismo socialista en México.

Existe una brecha entre el pensamiento mexicano popular y el socialismo, AMLO necesitaría una ideología que funcionara como “puente” entre las dos. No tenemos que pensar mucho para encontrar cual es, el mismo AMLO nos da abiertamente la respuesta: el culto a la democracia.

Es raro pensar en la democracia como un culto, pero lo es, desde niños se nos ha enseñado el valor de la democracia como si estuviera a la paz de la libertad valores, hasta el punto de llegar a ser reconocida como derecho humano. Pero no debemos caer en el engaño, la democracia no es más que un medio para llegar y asegurar estos valores. Una democracia que violenta nuestra libertad individual no tiene valor alguno. Y el simple hecho de que una mayoría vote a favor de una acción, no significa que esta acción sea la correcta o moral. Recordemos, que Aristóteles clasificó a la democracia entre sus formas de gobierno corruptas.

A todo esto ¿Cuál sería el daño de un AMLO ultrademocrático en el poder? Si necesitas que conteste esta pregunta, te invito a leer el artículo anteriormente referido de Pedro Salazar Ugarte. Pero bueno, como cualquier otra forma de gobierno, la democracia es susceptible a corrupción, especialmente de índole populista. Cuando la democracia se corrompe, dos cosas suceden: la primera, empieza a invadir la esfera privada, considera que ciertos asuntos que solo competen a los individuos deben someterse a voto; por otro lado, una democracia corrupta considera que el mero voto popular es suficiente excusa para pasar sobre la ley, o sobre el debido proceso para cambiar una ley.

Durante una presidencia de AMLO, no sería sorprendente la convocación a plebiscitos como forma de intentar superar cualquier contrapeso legal que los poderes judicial y legislativo quisieran imponer al ejecutivo. Como alguien cita a Chávez en el artículo de Salazar Ugarte: “El pueblo educado no se equivoca”. De esta forma, cualquier individuo, institución, ley, o hasta el mismo AMLO en lo que sería una clase maestra de demagogia, debería doblegarse ante la voluntad del pueblo, ¿No quisieras ser antidemocrático, verdad?

El uso de “la voluntad del pueblo” como llave maestra de AMLO hacia el poder totalitario es aparente cuando observamos esta última ridiculez afirmada por Ackerman en su artículo anteriormente referido.

“…la Constitución establece un importante cuarto poder ciudadano que cuenta con plena autonomía del Poder Ejecutivo.”

Se le puede conceder todo el poder y supuesta autonomía del mundo al “pueblo”, pero ¿Quién decide quién es el pueblo? Si dejamos a AMLO contestar, no deberíamos sorprendernos si su respuesta final es “El pueblo soy yo”.

 

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