“¡Felicidades! Aumenté tu salario mínimo.”

Me gustaría empezar este artículo con el siguiente ejercicio mental: ¿Si tuvieras el poder de fijar el salario mínimo que deberá recibir tu peor enemigo, de cuanto sería? (Asumiendo que no seas un hippie-budista-cristiano, para este ejercicio considera que quieres perjudicar a tu peor enemigo).

La respuesta a este ejercicio revela todo lo que tienes que saber del conocimiento de una persona sobre lo que es un salario mínimo, y su funcionamiento. De esta manera, si estamos tratando con una persona que compara el salario mínimo de México con sus equivalentes internacionales para demostrar que nuestro país es socialmente regresivo, o que se queja de lo que se puede o no comprar con una jornada de salario mínimo, tu respuesta probablemente será fijar el salario mínimo de tu peor enemigo en cero, u otro número reducido. Después de todo, esto quiere decir que el gobierno no prohibiría al jefe de tu enemigo pagarle solo dos o tres pesos al día. ¿Cómo podrá sobrevivir tu enemigo con quince pesos a la semana?

Analicemos esta postura. Es claro que un salario mínimo de cero significa que tu enemigo no gozaría de “protección” Estatal que impida que su jefe le pague una cantidad mínima por sus servicios, pero por otro lado, esto no quiere decir que la ausencia del salario mínimo asegura que tu enemigo está condenado a ser mal-pagado, considera lo siguiente: según un reporte de Milenio, solo el 13.11% de la población económicamente activa del país gana el salario mínimo.

La cifra anterior nos indica que necesariamente deben existir factores que determinan el salario de una persona, más allá del salario mínimo permitido por la ley. Cualquier entendimiento básico del funcionamiento de una economía te permitirá observar que el valor económico es subjetivo y competitivo. Aplicado al ambiente laboral, esto quiere decir que los empleadores observan los atributos de un potencial empleado y deciden pagarle, no solo según el valor de dichos atributos, sino además tomando en cuenta que deberán pagar algo mayor a lo que ofrezca la competencia (de lo contrario el trabajador no irá contigo). Por ejemplo, si tu sabes que Carlos tiene una productividad de 10, y le ofreces 5 como pago, sabes que tendrás una utilidad de 5, pero si un competidor le ofrece 6 (teniendo utilidad de 4), podría llevarse el trabajo de Carlos, por lo tanto deberás considerar si vale la pena ofrecer 7 de paga y llevarte 3 de utilidad, o dejar que Carlos firme con la competencia. Esta es la forma en la que se establece el precio por un bien o servicio en el mercado.

Si tomamos este razonamiento y recordamos que, solo el 13.11% de la población económicamente activa del país gana el salario mínimo, podemos concluir que las 86% de la población tiene un valor en el mercado superior o inferior al salario mínimo, por lo tanto no lo necesita, o como veremos a continuación, no le conviene su aplicación. De esta forma podemos entender que eliminar el salario mínimo de una persona no es ningún castigo, la gran mayoría del tiempo esta persona no necesitaba la existencia del mismo.

Ahora regresemos al ejercicio mental y pensemos hacer lo opuesto, vamos a castigar a nuestro enemigo con un salario mínimo elevado, de millones de pesos. Muchas personas no entenderán como esto puede ser un castigo, después de todo, si tu jefe tiene prohibido pagarte menos de dos millones de pesos a la jornada, serás un hombre muy rico en poco tiempo. El error en este razonamiento es claro, solo por que el salario mínimo que puede pagarse a una persona sea alto, esto no quiere decir que dicha persona recibirá esta cantidad, debido a que nadie está obligado a contratarlo. ¿Qué es lo que en realidad pasaría si le fijaras un salario mínimo millonario a una persona? Esta persona no podría encontrar trabajo nunca más, y moriría de hambre en la calle.

Gracias a este ejercicio mental podemos entender que el salario mínimo rara vez ayudará a una persona, pero fácilmente podrá llegar a perjudicarla. Por ejemplo:

Supongamos que logras contratar a Carlos y sus 10 de productividad por la cantidad de 5, y que a su vez contratas a Jessica con productividad de 12 y salario de 7, y a Sofía, con productividad de 5 y salario de 3.

tabla 1.png

Como vemos, cada empleado gana según sus capacidades, siempre dejando un margen de utilidad para el empleador (de otra manera no tendrían trabajo). Ahora, digamos que somos miembros del legislativo y queremos establecer un salario mínimo para ayudar a estos trabajadores a ganar más, por ejemplo, un salario mínimo de 8. ¿Qué pasaría entonces?

tabla-1

Como vemos, el salario mínimo benefició a Carlos y a Jessica, quienes ganan ahora 3 y 1 más, respectivamente de lo que ganaban antes, mientras que el margen de utilidad, aún cuando fue reducido, sigue siendo positivo. Pero ahora, veamos que pasa con Sofía, es verdad que el nuevo salario mínimo dicta que ella deberá ganar 8 en lugar de 3 ¡Un aumento de 5! Sin embargo ¿Que pasó con la utilidad ofrecida al empleador? Se volvió -3, es decir que el empleador pierde tres por tenerla como empleada, eso no es negocio, por lo que pronto veremos que Sofía ha de perder su empleo.

Tal vez te resulte difícil creer que el salario mínimo es una medida contraproducente. Después de todo, toda tu vida has escuchado que es justo y necesario. Pero te aseguro que lo que acabas de leer no es solo teoría, existen hechos históricos en los que el salario mínimo ha sido impuesto para evitar que ciertos grupos de personas consigan trabajo. Thomas Sowell, por ejemplo, menciona casos en los que Canadá, Australia y Sudáfrica han usado el salario mínimo para limitar las oportunidades laborales de inmigrantes que, debido a que contaban con menos aptitudes que los trabajadores locales, podían ofrecer su trabajo a un menor precio para mantenerse competitivos con otros trabajadores, lo que hizo la introducción del salario mínimo fue aumentar el precio de estos trabajadores inmigrantes a un nivel en el que no valdría la pena contratarlos. Déjame repetir eso: el salario mínimo ha sido usado para asegurar que ciertos grupos de personas no puedan encontrar trabajo.

La próxima vez que alguien pida tu apoyo político para impulsar un aumento al salario mínimo piénsalo bien, si estás leyendo este artículo lo más probable es que dicho aumento no tenga efecto alguno en ti, pero si tu objetivo es ayudar a la gente de menor capacidad económica, recuerda que esta medida podría dejar a muchas de estas sin trabajo alguno.

Advertisements