“A pesar de los avances obtenidos por el movimiento feminista durante el siglo XX, hoy se manifiesta como una postura ideológica negativa que sólo incide en lo que separa, reprime, discrimina… ¿Tan mal está la mujer del siglo XXI en las sociedades occidentales?“.– Entrevista a Cristinna H. Sommers.

La historia según el feminismo se resume de esta forma: los hombres conspiraron entre sí para ser siempre superiores, esclavizaron a las mujeres y acapararon los trabajos mejor pagados y todos los puestos en la política, hasta que llegaron las feministas a salvarnos. Esto no quiere decir que el feminismo ha sido históricamente inservible, los logros feministas son innegables, el sufragio por el que las mujeres lucharon durante el siglo XIX en la denominada primera ola y la liberación sexual de los 60’s en la segunda, son avances históricos a favor de la mujer; sin embargo, la tercera ola que empezó a construirse en los 90´s se ha coronado con mentiras y exageraciones.

El feminismo de hoy es de quejas y lamentos. Tan es así que muchas mujeres que respaldaron las dos primeras olas del feminismo “original”, rechazan lo que ahora nos hacen ver como feminismo: mucho show de género y menos igualdad. No profundiza, se planta en las etiquetas de víctima y victimario y lo que en su origen fue la noble causa de la emancipación femenina, ahora es parte de los fuertes cimientos del victimismo.

Claro, que muchos querrán recalcar la importancia de utilizar el concepto “feminismos” para aclarar que dentro del movimiento hay más de una “línea de acción” y concuerdo. Feministas como Ayaan Hirsi Ali y Maryam Namazie hacen un trabajo serio a nivel mundial. Sin embargo, también está la otra cara de la moneda. Mujeres de corte radical que yo catalogaría como feministas feas, de la talla (¡y vaya talla!) de Andrea Dworkin o Julie Bindel, día a día justifican la inminente necesidad de miles de declararse no feministas, y crean un disgusto general por el movimiento. No está de más mencionar el porqué.

La extinta A. Dworkin fue una feminista radical que, entre las cosas positivas, luchó por combatir la violencia doméstica y la pedofilia; sin embargo, en su faceta más extrema se declaró totalmente en contra de la pornografía promoviendo su censura (seamos honestos, censurar en cualquier ámbito es demasiado); y siendo aún más radical en su postura, no dudó en afirmar que “toda cópula es una violación” generalizando que todo hombre es culpable de la misma o por lo menos principal sospechoso, que una relación sexual es “una expresión formal, pura y estéril del desprecio del hombre por la mujer” y que toda mujer en cuyo hogar el hombre sea la figura dominante, era servil y se asumía como propiedad por derecho del hombre.

Julie Bindel por su parte, es firme creyente de que absolutamente todos los hombres deben estar encerrados en campos de concentración, y los compara brevemente con libros que todo miembro femenino que les visite puede tomar prestado, cual objeto de alquiler, y devolver más tarde a su lugar. Junto con otras feministas radicales, es de la idea de exterminar la heterosexualidad por considerarla un “producto completamente artificial del patriarcado” y comparte la idea de que todas las mujeres deben ser obligatoriamente lesbianas como medio de resistencia al mismo. Yo confirmo todo lo que dice, es obvio que la especie humana no se va a extinguir gracias a las cigüeñas que vienen de París. (Amén). Es importante compartirles, que Bindel escribe continuamente para The Guardian, (google it) ¿se imaginan a un hombre hablando de las mujeres del mismo modo que ella hace con los hombres? Seguramente ya lo hubieran despedido y censurado por machista y opresor; sin embargo, ella se mantiene intocable en ese medio. (Así funciona la “igualdad”).

¿Qué es lo que ha transformado la versión moderna de éste movimiento en algo tan lamentable?

La propaganda barata de teorías de conspiración por parte del patriarcado puede ser una opción. Existen miles de sitios web (anímense a googlear) donde las mujeres juran por lo más sagrado, que la historia como la conocemos fue totalmente planeada por hombres para acaparar todo logro y prestigio, ser los protagonistas, y dejar a las mujeres como el único grupo oprimido en toda la humanidad que jamás pudo liberarse de la esclavitud. Esa sería la justificación de la palabra “HISTORY” = HIS-STORY, así de inferiores nos pintan (Ahora ellas proponen: HERSTORY, google it!). Son capaces de decir que el hecho de que, en pinturas rupestres en alguna cueva perdida y lejana, las figuras pintadas en la pared representando a un hombre cazando, son fiel muestra del machismo en la historia. Se me hace inconcebible que en algún lugar del mundo exista una especie de club secreto donde todos los hombres del mundo estén desperdiciando el tiempo en eso.

Las feministas de ahora ven injusticias en todas partes, temas como el eterno debate sobre el wage gap (brecha salarial) son su pan de cada día. No importa cuántos economistas hayan desmentido el tema, el mito sobrevive. Está de más recalcar que si las mujeres ganan distinto a los hombres es porque en su derecho a elegir, escogen carreras distintas, trabajan horarios diferentes y tienen otras prioridades (como la familia). Sin embargo, todos esos factores no se ven escritos en los libros de estudios de género y por eso una mujer que “estudia” una carrera en danzas hippies feministas piensa que puede ganar igual o más que un ingeniero de la NASA.

Las quejas (brecha salarial, libertad sexual, influencia política, etc.) se han extendido a tal punto que se han vuelto normativas. Por eso no debe extrañarnos que el feminismo en su fase más radical sea un movimiento tan criticado: su intolerancia, su tendencia a la censura y a la vigilancia de toda opinión o pensamiento han coronado su desprestigio. Pasó con la campaña “I don’t need feminism…” (no necesito feminismo…) en la que cientos de mujeres subieron al internet una foto suya con un cartel en el que manifestaban por qué no necesitan el feminismo. Frases como “No necesito el feminismo porque como víctima de una violación, me asquea ver a esa secta calificar cualquier cosa como violación” debieran ser una llamada de atención. Considero que, para las líneas más radicales de ese movimiento, esa es una observación importante.

¿Qué es lo que consideran una violación? Actualmente: todo, y el desprestigio que esas espontáneas muestras de descontento recibieron es risible. “Taraditas ignorantes” (ignorant little jerks, también pueden googlearlo) fue la respuesta que Mark Ruffalo (Hulk para los cuates) dio a las que no se alinean al frente de batalla feminista. Creo firmemente que algo está mal cuando miles de mujeres no se sienten representadas por un movimiento que dice defenderlas, y eso no significa que estén mal informadas (cuántas feministas no me han llamado ignorante), significa que somos capaces de ver también la otra cara de la moneda y hacernos de un criterio al respecto.

“Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar”.

(Antes de continuar, les recomiendo echarle un ojo en Youtube al video de Zorman “Soy Feminista Moderna”. Es reflejo exacto del feminismo hoy en día.)

Mientras que a unos nos pesa cómo se ha ignorado la presunción de inocencia, para el feminismo moderno más radical, el varón actual ha nacido para redimir las culpas de “sus ancestros”, ha nacido para ser culpable (¡Machete al machote!). Hay que hacer hincapié en la manera en que se ha desviado este movimiento, victimizando a toda mujer y como consecuencia cargando culpas a todo hombre en un intento muy desesperado por instaurar normas que dicten lo que es digno para ella y lo que es decente por parte de él. Se ha monopolizado el movimiento para satisfacer sus propios intereses y ha ido relegando a los hombres poco a poco, en una desventaja donde ni ellos pueden reivindicar sus derechos sin ser atacados y tachados de machistas. El movimiento no vive de la convivencia sino de generar conflicto permanente donde no lo hay para poder subsistir, y una línea tan extrema representa todo, menos un avance como sociedad.

En lo personal no me considero feminista, no me siento incluida ni representada en ese movimiento; detesto la etiqueta. Es cierto que ha dado pie a cambios fundamentales que ahora son comunes para nosotros y es importante tener conciencia histórica de sus logros, (no reducir un movimiento a una hoguera gigante de brasieres y una lucha constante contra los hombres), pero no abogo por la institucionalización del feminismo. Se me hace injustificable que en búsqueda de la” igualdad” (como si todos fuéramos iguales, o tuviéramos las mismas necesidades) se favorezca más a la mujer y eso se torne autoritario o normativo. Hay una máxima que reza: “No hay mayor injusticia que la igualdad”. Aristóteles la adoptó para darle sentido al concepto de justicia: “Tan injusto es tratar de forma desigual a los iguales, como tratar con igualdad a los desiguales”.

El feminismo moderno no me parece natural y no me gusta la línea revanchista con la que se maneja muchas veces. No considero correcto cargar la bandera del “nosotras hemos sufrido más en la historia de la humanidad”, porque no es una competencia. No me gustaría que por ser mujer se me viera como “mártir”, como alguien que necesita privilegios, más derechos, y un trato especial o más favorable. Para mí las cosas van parejas con todos, nada de cuotas de género (son el monumento moderno a la mediocridad) porque eso si es ofensivo para todos aquellos que con inteligencia, trabajo y mérito salen adelante. No soy partidaria de los colectivos, y menos de uno que busca el poder disfrazado de buenas intenciones, que ha olvidado el espíritu de sus inicios.

No comulgo con el feminismo quejumbroso y escandaloso de la actualidad, no siento que haya gran cosa que admirarle ni grandes logros que atribuirle, sus batallas no son más que reclamos. Quejas como “las piernas de los hombres ocupan demasiado lugar en el camión” son berrinches absurdos de mujeres occidentales privilegiadas que sólo buscan pretextos para llamar la atención y un “safe space” lleno de libros para colorear y cachorritos, porque se sienten amenazadas por todos (caso de la vida real en prestigiada universidad, pueden googlear a Hoff Sommers). Esas quejas son irrelevantes cuando en ciertos lugares del mundo existen mujeres que luchan por su libertad y por su vida todos los días, y donde el trabajo serio del feminismo no termina de llegar.

Pocas mujeres como Ayaan Hirsi (que es brillante) reconocen ese reto moral y luchan contra la ablación genital, los matrimonios forzados, los castigos con piedras y látigos y las quemaduras con ácido; ella denuncia abiertamente la hipocresía de la tercera ola feminista y no tiene ni la mitad del reconocimiento que gozan mujeres como Emma Watson (por posar en fotografías para la ONU y hacernos creer que el HeForShe funciona) o Beyoncé (que de feminista sólo tiene la etiqueta y los millones que ésta inyecta a su cartera).

La más grande contradicción, es que las mujeres empoderadas, fuertes e independientes que nos “defienden” a las alienadas, ignorantes y sumisas (como ellas mismas nos definen a muchas), también se victimizan y degradan. Es regla hoy el verlas en una vitrina, intocables, incuestionables, y a su vez, el reiterar que a pesar de todo eso tienen una condición vulnerable. ¿Dónde están los ideales feministas? Las mujeres hemos sido elevadas, y a su vez desprestigiadas. Cierro con una reflexión al respecto, que compartió La Madrina del Patriarcado en su página en Facebook (anímense a leerla), que no olvido: “No se puede ser empoderada y víctima a la vez. Deben definirse, o son mujeres adultas se sienten las dueñas del mundo, arrasadoras y todopoderosas, o son niñas urgidas de permanente atención del Estado porque son víctimas hasta cuando les dicen” preciosa” en la calle.”

Como siempre digo: de mi boca no saldrá la última palabra, pero creo que el feminismo actual debe comprender que, si de verdad se quiere una sociedad más unida, más integrada y equitativa. No debe relegarse todo a la postura de victimarios y de víctimas, los problemas que enfrentamos no se deben limitar atendiendo y priorizando nada más al género, porque eso es querer apagar el fuego con gasolina.

Collage "Lunar Power", by spacelandings/mirland
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